TENER UNA HIJA O HIJO CON TCA NO ES NADA FÁCIL
Cuando una hija o hijo atraviesa un trastorno de la conducta alimentaria, puede ocurrir que toda la familia entre en crisis. Aunque el foco se suele poner en quien sufre el TCA, hay un trabajo paralelo que muchas veces queda en la sombra: el acompañamiento a los padres o referentes.
Lo que nadie les dice
Los padres de una persona con TCA suelen cargar con una mochila pesadísima: culpa, miedo, impotencia, rabia, cansancio, frustración… Cuando hablo con familiares, algo que me dicen mucho es que no vieron las señales a tiempo, que deberían haber actuado de otra manera y que todo esto podría haberse evitado.
Supongo que es su forma de sacar su malestar y de generarse una fantasía de control.
En terapia exploramos el sistema familiar de nuestras pacientes, la historia familiar, la forma de dar espacio a las emociones y las dinámicas que se han instaurado durante años.
Ahora bien, no se nos puede olvidar que estos padres también cargan esa mochila y que quizá a ellos nadie les enseñó como gestionar las emociones, cómo crear espacios de seguridad, etc. Cuando se dan cuenta de todo esto, algo se desbloquea. Pero para que puedan hacer todo este proceso, necesitan un espacio en el que sentirse más acompañados.
Me dirijo a ti directamente: Nadie te enseña cómo acompañar
Quizá durante el proceso de tu hij@, te has dado cuenta de que has hecho o dicho algo que no le ha ido bien. Quizá ha sido tu hij@ quien te ha expresado todo aquello que le dolió. Sea como sea, imagino que no es nada fácil darse cuenta de esto y ver cómo la culpa se carga a tus espaldas.
¿Te has planteado si tu también necesitas un espacio para aprender a gestionar todo esto? Y no me refiero a un espacio en el que ganar herramientas para saber cómo acompañar -que también-, sino un espacio que sea PARA TI.
Un espacio que pueda ayudarte a:
- Soltar la culpa y transformarla en reparación.
- Revisar cuáles son tus heridas y cómo se han proyectado en tu hij@.
- Ganar herramientas para gestionar tus propias emociones.
Y si lo que quieres son herramientas de acompañamiento:
Cada persona con TCA necesita cosas diferentes. A unas les ayudan unas cosas y a otras, otras muy distintas. Por lo tanto, no hay una herramienta universal para todas y lo ideal es que le preguntes directamente a tu hij@ :
«¿Cómo te puedo ayudar?»
Y, en caso de que sea posible, sería interesante plantear la posibilidad de hacer alguna sesión familiar en la que abordar todo esto.
Mientras tanto, sí que te dejo algunas herramientas que son de mucha utilidad:
- En los momentos de las ingestas no pongas el foco en la comida: seguramente sea un momento difícil, así que lo mejor es darle espacio a conversaciones que quiten el foco de lo que están comiendo. Desde «¿cómo te ha ido el día?» a conversaciones banales que les ayuden a salir de los bucles que se les activan delante del plato.
- No se habla de los cuerpos: no se comentan cuerpos ni ajenos, ni propios; no se refuerzan cambios de peso (aunque se necesite en la recuperación) y no se entra en conversaciones como… «¿esta camiseta me marca barriga?»
- Se valida a la persona por quien ES y no por lo que hace.
Y recuerda, cada situación es única y merece atención individualizada. Pide ayuda si la necesitas. Tú también te mereces ser sostenid@.